El carisma de la Hijas de los SS. Corazones que los miembros de la Pastoral Familiar anhelan vivenciar es:

1. La contemplación del Corazón traspasado de Cristo en la Cruz, resucitado y presente en la eucaristía, de donde emana la insondable riqueza de gracia y misericordia.

2. La devoción filial al Corazón de María para aprender de ella su ternura de Madre hacia su Hijo y su docilidad a la Voluntad del Padre, sus actitudes de vida, modesta, sencilla y alegre.

3. El testimonio de amor conyugal desde la propia familia mediante la práctica de los mandamientos, la recepción de los sacramentos y la evangelización a través de la Palabra anunciada y compartida en la oración y la reflexión.