En estos tiempos, en que se privilegia lo corporal y lo material; lo superficial y lo aparente, por encima de lo espiritual y sobrenatural; se hace necesario reflexionar los aspectos que tergiversan el verdadero sentido de la vida humana, porque se sobredimensiona el egoísmo frente a la caridad, el individualismo frente al altruismo, el tecnicismo frente a la reflexión; lo que ha dado como resultado un hombre,  eminentemente, materializado que considera como su único valor el PODER, sea este económico, político, religioso, etc.

Para  desentrañar este pensamiento preambular, tomaremos el pensamiento, que aunque poco explícito, se ha manifestado en las acciones de Monseñor Giovanni Farina, que reflejan  su inmenso amor a Dios,  y en él,  la misericordia hacia el prójimo, sobre todo en  aquel más sufrido y necesitado. Su fundamentación idealista  se puede desarrollar en los siguientes aspectos:

-1.Realismo: Hay que reconocer que Giovanni Farina muestra un claro realismo, al estilo aristotélico, porque no se trata, únicamente, de valorar lo espiritual y desmerecer lo corporal. Cree que es necesario salvar al hombre íntegro en el aquí y ahora, privilegiando al más débil, al que sufre explotación  y pobreza económica. En conclusión, realismo porque hay que valorar tanto el cuerpo como el alma, la materia como al espíritu; hay que salvar el cuerpo y el alma, con una actitud caritativa.

1.1 Servicio: Un aspecto que demuestra su realismo es su concepción del hombre como un “ser para servir”; es decir, el sentido de la vida está no en el poder, de cualquier tipo que sea, sino en servir a los demás con amor, en ser útiles e instrumentos para la salvación de los demás, salvación material y espiritual.

-2.Cosmovisión humanista: El realismo descrito desemboca en un humanismo, no fundado, únicamente, en la capacidad intelectual y racional del hombre  sino, también, en el poder milagroso de la Fe en Dios.

2.1 Autodominio: En primera instancia, Farina valora la práctica del autodominio frente a los impulsos,  el autocontrol a través de la autodisciplina. Así mismo, es importante resaltar el valor que le da al equilibrio emocional para conciliar la pasión y la inteligencia, el sentimiento y la acción. Entonces, el punto de partida en la formación integral es el AUTODOMINIO Y el EQUILIBRIO EMOCIONAL  en todo ser humano.

-2.2 Sabiduría: Es aquello que fundamenta su humanismo, la práctica de la sabiduría como virtud, porque fue muy exigente en cuanto a la preparación académica de las futuras maestras y a la alfabetización de los que más necesitan: los pobres. Tomando en cuenta que nadie da lo que no tiene, entonces, había que prepararse convenientemente.

Si el SABER  era considerado una virtud, uno de los peores males consistía en la IGNORANCIA de tantos niños pobres, porque esta condición podía arrastrarlos a convertirse en desadaptados sociales. Entonces, la educación, la formación integral a los más necesitados es una labor de caridad con el fin de que sus vidas sean dignas, acorde a los signos de los tiempos.

En conclusión  Giovanni Farina fue un hombre que supo cultivar el recto pensamiento, partiendo de la experiencia que la vida le ofreció, como providencia  para conocer la problemática de la época , darle solución e intuir y proyectarse al futuro basado en la realidad. De manera que su pensamiento e ideal es  actual, porque, aún, sigue respondiendo muy eficazmente a las necesidades actuales de una compleja sociedad  en un nuevo milenio.


[1] Del documento de  estudio elaborado por el Area de Ciencias Sociales de la UE. GAF con ocasión de los 40 años de fundación de la Institución (2007)